Con este mismo título, en enero de este año, se ha publicado una magnífica revisión en la revista de gran prestigio “New England Journal of Medicine”. Se conoce desde hace años que el ayuno intermitente es beneficioso en roedores, de forma que prolonga la supervivencia. Ello se atribuye a la pérdida de peso y al cambio metabólico con menor producción de radicales libres oxigenados.  Hoy se conoce que tanto en animales como en humanos el ayuno intermitente desencadena respuestas celulares evolutivamente conservadas que mejora la regulación de la glucosa, aumenta la resistencia al estrés, y disminuye la inflamación. Aumenta las defensas intrínsecas contra el estrés oxidativo y metabólico y repara moléculas dañadas. Produce unas respuestas sistémicas y celulares que refuerzan el rendimiento mental y físico, así como la resistencia a las enfermedades.

Hoy tenemos evidencia de que el ayuno intermitente puede ser beneficioso en las siguientes enfermedades:

  1. Obesidad- diabetes mellitus
  2. Enfermedades cardiovasculares
  3. Cáncer
  4. neurodegenerativas: ictus, E. de Alzheimer y E. de Parkinson
  5. Asma, Artrosis y Esclerosis múltiple
  6. Cirugía, isquemia tisular

Su implementación no es fácil por tres motivos principales:

Primero, una dieta de tres comidas con refrigerios todos los días está tan arraigada en nuestra cultura que los pacientes o los médicos rara vez contemplarán un cambio en este patrón de alimentación. La abundancia de alimentos y la amplia comercialización en los países desarrollados también son obstáculos importantes que deben superarse.

En segundo lugar, al cambiar a un régimen de ayuno intermitente, muchas personas experimentarán hambre, irritabilidad y una capacidad reducida para concentrarse durante los períodos de restricción de alimentos. Sin embargo, estos efectos secundarios iniciales generalmente desaparecen en 1 mes y se debe informar a los pacientes de este hecho.

Tercero, la mayoría de los médicos no están capacitados para prescribir intervenciones específicas de ayuno intermitente.

¿Desde el punto de vista práctico como debe de llevarse a cabo?. Existen dos formas de hacer este tipo de ayuno

Primero: Ayuno durante unas horas al día

  • Primer mes: Comer durante 10 horas (14 horas de ayuno) 5 días a la semana
  • Segundo mes: comer 8 horas (16 horas de ayuno), 5 días a la semana
  • Tercer mes: Comer 6 horas (18 horas de ayuno) 5 días a la semana
  • A partir del cuarto mes, 18 horas de ayuno diario

Segundo: Restricción calórica 2 días a la semana

  • Primer mes: 1000 Calorías un día a la semana
  • Segundo mes: 1000 Calorías dos días a la semana
  • Tercer mes: 750 Calorías dos días a la semana
  • A partir del cuarto mes: 500 Calorías dos días a la semana

Los que tenemos años, siempre tenemos dudas de las evidencias científicas de determinadas dietas. Hemos visto como el pescado azul o los huevos fueron primero condenados y luego han pasado a la lista de alimentos recomendables. Hay también una tendencia a “modas” alimenticias. Recomendaban comer  varias veces en pequeñas cantidades, y ahora nos indican que es mejor pasar horas sin comer. Por ello siempre estos datos deben de sopesarse con cierta cautela.

Creo que se puede concluir que esto es un método con evidencias científicas aceptables de que es bueno para la salud en muchos aspectos, difícil de llevarlo a cabo, especialmente al inicio, y que depende mucho de la personalidad, de los hábitos y de ciertas naturalezas para recomendarlo o no.

JF Martí Massó

Catedrático emérito de neurología. UPV/EHU

Presidente de Aubixa