1.Lo que sucede:

Estamos ante una situación demográfica y social desconocida. Vivimos mucho más tiempo y también lo hacen las personas con necesidades complejas de cuidado. Cada vez es menos posible que las familias cuiden debido a distintas variables sociales, demográficas y culturales que interactúan conjuntamente, y sin ese cuidado, esta sociedad pone en peligro sus fundamentos.

Los jóvenes cada vez tienen menos hijos (descenso de la fecundidad) y cada vez tienen más problemas para crear una familia, tener un hogar propio y un proyecto de vida autónomo e independiente.

Los modos de convivencia están cambiando notablemente, los jóvenes no pueden vivir solos o en pareja si ese es su deseo; mientras que los hogares unipersonales entre los mayores de 65 años -que pueden conllevar un aumento del aislamiento social y de las situaciones de soledad- aumentan sin parar.

Existe una incorporación(anhelada) masiva de las mujeres al mercado laboral fruto de una lucha por sus derechos, así como de las necesidades socioeconómicas familiares, que obstaculiza -cuando no impide el cuidado-, ante lo cual ni los hombres, ni las empresas , ni los servicios públicos parecen hacer demasiado.

Se está dando una transformación de sociedades más comunales a sociedades más individualistas que confluyen con cambios sociales como la globalización, la revolución tecnológica, la falta de empleo, la precariedad laboral, la deslocalización de empresas, etc., que requieren de las personas “jóvenes”, una mayor movilidad geográfica que dificultan los cuidados, que fragmenta nuestras sociedades, sin que parece ser que podamos hacer mucho al respecto.

El pacto intergeneracional parece que se quiebra, como consecuencia tanto de factores demográficos “estructurales”, como de otros más “coyunturales” derivados de la crisis económica del 2008 o de la actual pandemia de COVID, que amenazan los cimientos de esta sociedad, con un ascensor social que se para, y la sensación que solo podemos ser espectadores mudos de la realidad.

2.Datos para enmarcar y algunas constataciones:

  1. Durante el siglo XX se han ganado 48 años de vida, casi 6 meses por año, y aunque hay un límite, es probable que haya aumento es la esperanza de vida (no se sabe si para toda la población) si la investigación en salud y biomedicina da los frutos esperados;
  2. Además del ya hablado envejecimiento poblacional nunca visto, en la tercera década de este siglo (es decir, en nada de tiempo) los “baby boomers” van a llegar a la vejez, son 14 millones de personas los que nacieron entre 1958 y 1977 (650.000 niñas y niños al año)
  3. Es razonable pensar que en la medida que aumentan los mayores y especialmente los mayores de 80 años, aumentará la discapacidad y la necesidad de ayuda que crecerá (excepto avances científicos muy notables y quizá no esperados) de manera paralela.
  4. Para muestra un botón: si estimamos el potencial cuidador como la relación entre los muy mayores (80 y más) y los posibles cuidadores (45-64 años) el indicador pasará de 22 octogenarios por cada 100 personas entre 45-64 años en el 2016, a 25 octogenarios por cada 100 personas entre 45-64 años en el 2030, y a 63 octogenarios por cada 100 personas entre 45-64 años en el 2050. ¿Quién les cuidará si el pacto intergeneracional se viene abajo?

Algunos datos para ahondar en cambios generacionales sustanciales que se están dando en el mundo y que comprometen y explican la situación de los jóvenes no solo en Gipuzkoa o en Euskadi, sino de todos los países europeos en mayor o menor medida:

  1. La primera constatación es que el ascensor social se ha parado. La vida de las últimas generaciones se ha caracterizado por una mejora general -salvo algunas excepciones- de las condiciones de vida a lo largo del tiempo. La percepción actual de los jóvenes es bien distinta: creen vivir peor que sus padres. La realidad además así lo confirma: los jóvenes tienen peores condiciones de vida que sus padres.
  2. Aunque el agravamiento de las condiciones de vida ocurre en toda Europa, existen diferencias importantes entre los distintos países, siendo España (no hay datos disponibles para Euskadi o Gipuzkoa) uno de los especialmente comprometidos. En el caso de los países del sur de Europa esta situación es si cabe más grave al ser sociedades más familistas, donde el cuidado familiar constituye en realidad uno de los elementos fundamentales que la explican y definen.
  3. El riesgo de pobreza así mismo también aumenta en las generaciones más jóvenes tanto en Europa como en España donde es especialmente llamativa la situación de los más jóvenes, con un riesgo elevado de pobreza hasta hace poco

3.El curso:

El presente curso pretende:

A) Estudiar la situación actual del pacto intergeneracional en Euskadi y en Europa.

B) Profundizar en las evidencias empíricas existentes sobre las relaciones entre generaciones y las posibilidades de reciprocar.

C) Analizar aspectos concretos de este pacto (cuidados, tecnología, educación, pensiones, derecho, servicios sociales y de salud,…) proponiendo posibilidades de avance y desarrollo.

Para ello se contará con el siguiente profesorado:

  • Fernando Fantova Azcoaga / Consultor / Fantova
  • Javier Yanguas/Aubixa Fundazioa.
  • Máximo Goikoetxea Ferreiro / Patrono / Aubixa
  • Andoni Ortuzar Arruabarrena / Presidente del EBB del PNV
  • Arnaldo Otegi Mondragon / Coordinador general de EH Bildu
  • Idoia Mendia Cueva / Secretaria general del PSE-EE
  • Representante De Elkarrekin-Podemos
  • Iñaki Subijana Zunzunegui / Presidente / Audiencia de Gipuzkoa
  • Jose Félix Martí Massó / Presidente / Aubixa Fundazioa
  • Lourdes Pérez Rebollar / Subdirectora / Diario Vasco (Moderatzailea)
  • Ramón Jauregi Atondo / Exurodiputado y exministro (PSOE)
  • Izaskun Bilbao Barandika / Eurodiputada (PNV) / Parlamento Europeo
  • Luis Garicano Gabilondo / Eurodiputado (Ciudadanos) / Parlamento Europeo
  • Javier Zarzalejos Nieto / Eurodiputado (PP) / Parlamento Europeo

Javier Yanguas. Psicólogo