Nayara Perla

El proceso de la evolución humana está impregnado de descubrimientos relacionados con la sexualidad. Biológicamente, si cesan los comportamientos sexuales, nos extinguiríamos. En el contexto evolutivo el mantenimiento de la especie asegura el proceso más importante de la vida: la reproducción.

Con el tiempo, los cambios culturales trajeron variaciones en la percepción del sexo reproductivo. El sexo deja de tener una función reproductiva y se expande en la búsqueda del placer y el erotismo (1). Dado el contexto, se han propuesto varias teorías para explicar los fenómenos biológicos de la reproducción sexual. (2). Nuestra propuesta está continuamente más allá del contexto de la reproducción, que a veces está limitada por el envejecimiento y por la respuesta sexual.

El envejecimiento es un proceso continuo denominándose como senescencia al proceso natural y normal del envejecimiento y senilidad al envejecimiento patológico y a los procesos demenciales (3).

En particular, los cambios biopsíquicos, fisiológicos, neurológicos, ambientales y culturales experimentados por las personas mayores a veces pueden interferir en su calidad de vida y actividad sexual. Este declinar se puede observar en diversos problemas de salud como la depresión, artritis, enfermedades del corazón, incontinencia, disfunción eréctil (DE), cambios vaginales, infecciones sexuales, etc. Sin embargo, en algunas personas mayores con cambios neurológicos, puede producirse una estimulación de la libido y desarrollar hipersexualidad o inadecuación sexual. Este comportamiento se puede observar en pacientes con Alzheimer (4).

La sexualidad es un aspecto central desde el nacimiento hasta la muerte. La reorganización de la vida sexual y la actividad sexual de las personas mayores no se puede confundir con inadecuaciones. El proceso de envejecimiento y los cambios universales que enfrentamos con la transición demográfica, es un fenómeno que presenta impactos significativos en el perfil demográfico y epidemiológico y que requiere cambios en varios sectores.

¡En otros tiempos vivíamos en una realidad muy diferente! La población anciana del siglo XXI tiene diferentes necesidades y una vitalidad envidiable. Las personas mayores contemporáneas bailan, practican deportes, viajan, viven más y al vivir más, mantienen su sexualidad activa durante más tiempo. Sin embargo, ¿los servicios de salud son adecuados para la nueva realidad de la población anciana? Algunos autores como Comfort, critican fuertemente al personal de salud con respecto a la baja adherencia en las intervenciones relacionadas con la salud sexual de los ancianos, criticando el enfoque que se les da (5).

Necesitamos entender que el proceso de envejecimiento no interrumpe la sexualidad del individuo. Por lo tanto, el envejecimiento y la sexualidad son procesos continuos que impregnan la vida. Siguiendo esta línea de pensamiento, establecemos el placer como objetivo de la sexualidad humana y, según los pensamientos freudianos, la sexualidad y la libido tienen conceptos diferentes, pero están interconectados. Siendo la libido, la energía dirigida al objeto deseado y la sexualidad es la libido que mueve al hombre (6).

Maslow (7) en su libro «Motivación y personalidad» nos hace emerger sobre la importancia de la sexualidad en la vejez cuando acuñó el término «Salud Sexual Geriátrica», reafirmando la importancia del fortalecimiento, el compromiso y la expansión de la comunicación entre parejas que se inspiran confianza, amor y comparten placer con o sin relaciones sexuales.

El envejecimiento es una alternancia entre miedo, frustración, necesidad, satisfacción y deseos. Las personas mayores contemporáneas practican más sexo, incluso si su actividad sexual se reduce. El estudio realizado con 3005 adultos estadounidenses (1550 mujeres y 1455 hombres) de 57 a 85 años, sobre el comportamiento y la actividad sexual mostró el siguiente resultado; 53% redujo la actividad sexual entre 65 y 74 años y 26% entre 75 y 85 años. El estudio, reafirmó que la sexualidad no se pierde con la edad, sino que se adapta (8).

En vista de esto, en el escenario internacional, la discusión sobre el envejecimiento requiere una mayor interacción con prácticas que reducen el estigma y promueven un envejecimiento activo y saludable. Además, diría que los servicios de salud deben prestar una mayor atención en relación con la salud sexual de los ancianos y desarrollar intervenciones que respeten su autonomía y singularidad.

Nayara Perla Silva

Enfermera en Salud Mental y Psiquiatria y MSc.

Gobierno de la Província de Pernambuco-BR

Ayuntamiento de la Ciudad de Recife.

Centro de Apoío Psicosocial.

Bibliografía Consultada:

1.- Sexo en piedra: sexualidad, reproducción y erotismo en época paleolítica. Author, Javier Angulo. Cuesta. Publisher, Luzán 5, 2005. ISBN, 8479893249.

2.- Carol Bernstein & Harris Bernstein (2006). Aging and Sex, DNA Repair in Supplement 9. Nucleic Acids. Doi https://dois.org/10.1002/.

3.-Nogueira, Marcela Moreira Lima, Brasil, Denise, Sousa, Maria Fernanda Barroso de, Santos, Raquel Luiza, & Dourado, Marcia Cristina Nascimento. (2013). Satisfação sexual na demência. Archives of Clinical Psychiatry (São Paulo), 40(2), 77-80.Doi https://doi.org/10..

4.- Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento(NIA). La sexualidad en la edad avanzada (2017). https://https://www.nia.nih..

5.- Comfort, A. (1976). A good age. Nova York: Crown.

6.- Freud, Sigmund. Um caso de histeria, Três ensaios sobre sexualidade e outros Trabalhos. 1901- 1905.Edição Standard Brasileira das Obras Psicológicas Completas de Sigmund Freud Volume VII. Imago Editora. 2006. Rio de Janeiro.

7-Maslow, Abraham (1991). Motivación y Personalidad. Traducción: Caridad Clemente. Madrid: Ediciones Díaz de Santos, S.A.

8.- -Stacy Tessler Lindau, M.D., M.A.P.P., L. Philip Schumm, M.A., Edward O. Laumann, Ph.D., Wendy Levinson, M.D., Colm A. O’Muircheartaigh, Ph.D., and Linda J. Waite, Ph.D.(2007).A Study of Sexuality and Health among Older Adults in the United States.N Engl J Med 2007; 357:762-774 DOI: 10.1056/NEJMoa067423.