Según el informe del SIIS para Aubixa Fundazioa sobre la “incidencia del COVID-19 en las residencias para personas mayores y de las medidas adoptadas para su prevención y control”, a 14 de octubre -si se consideran los 20 países para los que se dispone de información sobre fallecimientos en residencias- éstos representan un 46% del total de fallecimientos por COVID.

Parece ser, con reservas por la falta de información fidedigna, que la rapidez en la reacción podría ser una de las claves para explicar las diferencias entre países en términos de mortalidad para las personas que viven en residencias; así como los diversos modelos de atención y, como aproximación indirecta a los mismos, el gasto en bienestar social.

En el caso del Estado Español los datos disponibles sobre el número de personas contagiadas y fallecidas por a 7 de Octubre del 2020 muestran que de un total de 32.929 fallecimientos, 20.649 fueron de personas que vivían en residencias de mayores. A pesar de que los datos están dispersos y no son consistentes para las diferentes comunidades autónomas, el impacto en el sector residencial ha sido muy intenso, tanto en términos de contagios como de costo de vida humanas, además de la conculcación de derechos básicos de muchas personas. A pesar de todo, al menos con los datos actuales disponibles, no se pude afirmar que la población en residencias se haya visto afectada en mayor medida que la población general de la misma edad y grado de dependencia.

En cualquier caso el drama de las personas fallecidas en residencias no solo no se debe de ocultar, sino que debe de ser objeto de análisis y reflexión por parte de nuestra sociedad, porque a todos nos compete. Aubixa Fundazioa está comprometida en ello y éste, es un primer informe que pretende arrojar luz, para ahondar en los cambios que hacen falta en los cuidados de larga duración. Estos cambios deben abordar diversas áreas comenzando por la necesidad de transformar los modelos de comprender la vejez y el envejecimiento que integren más y mejor autonomía y dependencia, asumiendo que la vulnerabilidad forma parte de toda nuestra vida. Además se deben superar modelos que se centran exclusivamente en la autonomía y que soslayan o niegan, que la vejez, también es vulnerabilidad.  Mientras la dependencia se viva como un fracaso, mientras que el cuidado sea algo “feo”, a ocultar, propio de lo que hay dentro de la casa y de las mujeres (hasta ahora han sido las mujeres las que han cuidado, y lo siguen haciendo), ¡quien va a querer estar en el lado de los fracasados, de lo feo!

Este informe se conecta también directamente con uno de los objetivos de Aubixa Fundazioa: elevar el cuidado a la categoría de máxima prioridad social.

Revisión de la incidencia del COVID en centros residenciales para mayores_final (1)