El temblor es un movimiento involuntario y rítmico que es frecuente a partir de de los 40 años. Si bien puede afectar a prácticamente cualquier parte del cuerpo, se presenta con mayor frecuencia en las manos, especialmente al hacer tareas simples, como beber de un vaso o escribir.

Por lo general, se trata de lo que llamamos un Temblor Esencial que no es un problema grave, pero normalmente empeora con el tiempo y puede llegar a ser intenso en algunas personas. El temblor esencial puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente a medida que se envejece pudiendo afectar a más del 5% de los mayores de 65 años. Algunas de su características son:

El temblor comienza en forma gradual

Empeora con el movimiento

Normalmente, primero se presenta en las manos y afecta una mano o a las dos

También puede consistir en un movimiento de la cabeza del tipo «sí-sí» o «no-no»

Puede empeorar con el estrés emocional, la fatiga, la cafeína, ciertos fármacos o las temperaturas extremas

El temblor esencial en comparación con la enfermedad de Parkinson

Muchas personas asocian los temblores con la enfermedad de Parkinson lo que genera cierta preocupación y suele ser motivo de consulta. Se pueden diferenciar por algunas pistas :

Momento en que ocurren los temblores. El temblor esencial de las manos, en general, ocurre cuando se usan para alguna tarea. Los temblores de la enfermedad de Parkinson son más evidentes cuando las manos están en reposo

Alteraciones asociadas. Mientras que el temblor esencial no suele causar otros problemas de salud, la enfermedad de Parkinson está asociada con una postura encorvada, movimientos lentos y caminar arrastrando los pies entre otros síntomas. Sin embargo, las personas con temblor hereditario a veces desarrollan cierto síntomas neurológicos, como una marcha inestable (ataxia).

Partes del cuerpo afectadas. El temblor esencial afecta principalmente a las manos, la cabeza y la voz. Los temblores de la enfermedad de Parkinson normalmente empiezan en las manos y pueden afectar las piernas, el mentón y otras partes del cuerpo.

Complicaciones

El temblor esencial no pone en riesgo la vida, pero los síntomas a menudo empeoran con el tiempo y si los temblores se hacen graves, podría resultarte difícil:

Sostener una taza o vaso sin derramar

Comer con normalidad

Maquillarte o afeitarte

Hablar, si la laringe o la lengua se ven afectadas

Escribir o firmar

Causas

No se conoce a ciencia cierta la causa del temblor esencial. Algunos de los casos son familiares y parecen ser el resultado de una mutación genética. Este tipo de temblor se conoce como temblor familiar.

Diagnóstico

En el diagnóstico del temblor se necesita revisar la historia clínica, los antecedentes familiares, el modo de aparición de los síntomas y la realización de un examen neurológico con el que se evalúa el funcionamiento del sistema nervioso y que incluye el control de:

Fuerza y tono muscular

Explorar la sensibilidad

Postura y coordinación

La marcha

Hay que confirmar la existencia de temblor y sus características. Para evaluar el temblor se utilizan maniobras simples y cotidianas como:

Tomar de un vaso con agua e intentar beber.

Mantener los brazos extendidos

Escribir

Dibujar una espiral

No existen pruebas médicas específicas para diagnosticar el temblor. El diagnóstico obliga, en ocasiones, a descartar otras enfermedades que pudieran estar causando los síntomas. Para hacerlo, pueden realizarse análisis la sangre y la orina para determinar varios factores, entre ellos:

Enfermedades del tiroides

Problemas metabólicos

Efectos secundarios de medicamentos

Niveles de sustancias químicas que pueden causar temblor

Si el médico sigue teniendo dudas respecto de si el temblor es un temblor esencial o la enfermedad de Parkinson, puede solicitar un estudio radiológico del transportador de dopamina. Este estudio puede permitir diferenciar los dos tipos de temblores y orientar el tratamiento.

Tratamiento

Muchas de las personas que sufren temblor no requieren tratamiento si los síntomas son leves. Pero si dificulta el trabajar o realizar las actividades diarias hay que valorar  las diferentes opciones de tratamiento

Medicamentos

Betabloqueantes. Normalmente utilizados para tratar la presión arterial alta, los betabloqueantes, como el propranolol, ayudan a aliviar los temblores en algunas personas. Los betabloqueantes pueden no ser una opción si se padece de asma o determinados problemas cardíacos.

Medicamentos antiepilépticos. Los medicamentos para la epilepsia, como la primidona (Mysoline), pueden ser eficaces en las personas que no responden a los betabloqueantes. Aunque hay otros fármacos de esta familia que se pueden emplear, todos ellos pueden producir efectos secundarios como somnolencia y náuseas, que generalmente desaparecen en un período breve.

Tranquilizantes. Se pueden usar medicamentos como las benzodiacepinas como para tratar a las personas para quienes la tensión nerviosa o la ansiedad empeoran los temblores. Los efectos secundarios pueden consistir en fatiga o sedación leve. Estos medicamentos deben usarse con precaución porque pueden crear adicción.

Inyecciones de toxina botulínica. Las inyecciones de toxina botulínica podrían resultar útiles para tratar algunos tipos de temblores, en especial temblores de la cabeza y la voz. Sin embargo, si se utiliza toxina para tratar temblores de las manos se puede causar debilidad en los dedos. La utilización de toxina para tratar temblores de la voz puede ocasionar una voz ronca y dificultad para tragar.

Cirugía

La cirugía podría ser una opción si los temblores incapacitan gravemente y no respondes a los medicamentos.

Estimulación cerebral profunda. Este es el tipo de cirugía preferido hasta ahora. Consiste en colocar un electrodo en la parte del cerebro que ocasiona los temblores (tálamo). Un cable que conecta este electrodo pasa por debajo de la piel y se conecta a un dispositivo similar a un marcapasos (neuroestimulador) que se coloca subcutáneo en el tórax o abdomen. Este dispositivo transmite impulsos eléctricos indoloros para interrumpir las señales que pueden estar ocasionando los temblores.

Algunos de los efectos secundarios de la estimulación cerebral profunda pueden ser: el mal funcionamiento del equipo; problemas con el control motor del habla o el equilibrio, dolores de cabeza y debilidad. Los efectos secundarios a menudo desaparecen después de algún tiempo o de un ajuste del dispositivo.

Tiene el problema añadido que hay una limitación por edad a partir de la cual no suele realizarse ( los 70 años, aproximadamente)

Talamotomía con ultrasonido focalizado (HIFU). Esta es una cirugía no invasiva y utiliza ondas de sonido que viajan a través de la piel y el cráneo sin necesidad de hacer ninguna incisión. Las ondas generan calor para destruir el tejido cerebral en un área específica del tálamo provocando una lesión que es capaz de detener el temblor. Los cirujanos usan imágenes de resonancia magnética para dirigirse al área correcta del cerebro y para asegurarse de que las ondas de sonido estén generando la cantidad exacta de calor necesaria para el procedimiento.

Algunas personas tienen efectos secundarios en forma de trastorno sensitivos, problemas para caminar o dificultad para moverse. Sin embargo, la mayoría de las complicaciones desaparecen solas o son tan leves que no interfieren con la calidad de vida.

La ventaja adicional es que no hay límite de edad para que pueda realizarse el procedimiento

Otras terapias

En los casos en los que el tratamiento fracasa, los terapeutas ocupacionales pueden ayudar en la adaptación a vivir con el temblor. Se puede aprender a utilizar dispositivos de adaptación para reducir el efecto de los temblores en las actividades diarias, entre ellos:

Vasos y utensilios más pesados

Pesas para las muñecas

Herramientas para escribir más anchas y más pesadas, como bolígrafos con agarre ancho

Alberto Bergareche

Neurólogo. Hospital Universitario Donostia