La esperanza de vida en nuestra sociedad está aumentando, cada vez vivimos más años y muchos de ellos sujetos a un tratamiento farmacológico, lo que implica en muchos casos la toma de 3 o más medicamentos diarios.

En la farmacia nos encontramos con dos tipos de problemas:

  • Personas mayores que hacen un mal uso de ciertos dispositivos como aerosoles, jeringas, parches…o que sin más, tienen dificultades con la toma, ya sea por el tamaño de la pastilla o porque tienen dificultades para tragar.
  • Problemas relacionados con la pauta de administración: Recordar qué medicamento y cuándo lo debe de tomar.

En general, según se avanza en edad, aumenta el número de fármacos a consumir y disminuye la capacidad para manejar estos tratamientos correctamente.

Las personas mayores «sanas», sin deterioro cognitivo patológico, no tienen mayores problemas a la hora de autoadministrarse su tratamiento.

Desde el punto de vista de la farmacia, la posibilidad que nos ha dado la receta electrónica de imprimir «La hoja de tratamiento» del paciente, nos ha ayudado mucho y creo que también es muy útil para los usuarios pues es fácil de interpretar y hace que recuerden mejor la pauta de administración.

Para los problemas relacionados con el uso de ciertos dispositivos, contamos con los que nos suministran desde algunos laboratorios para poder enseñar a usarlos correctamente.

Observamos que cuando no hay buena adherencia al tratamiento es generalmente de forma voluntaria. También en este aspecto la implantación de la «errezeta» nos ayuda mucho, pues disponemos de la información de qué medicamentos no compra el paciente o de los que lo hace más tarde de la fecha debida. Esto nos da pie a preguntarle por el motivo, a poder asesorarle y si fuera necesario remitirle a su médico.

Si hablamos de personas con deterioro cognitivo leve el escenario cambia sustancialmente, ya que comienzan a tener problemas con la administración de su tratamiento; el olvido de tomas o el confundir unas pastillas con otras suele ser el error más habitual. Por ello, para un uso adecuado de la medicación, necesitan ayudas tales como los sistemas personalizados de dosificación (SPD) o pastilleros, e incluso la ayuda de un cuidador.

En deterioros más avanzados, como la demencia, la ayuda de un cuidador para la administración de fármacos se hace indispensable.

Desde la farmacia comunitaria se detectan muchos problemas en la toma de medicamentos que generalmente se solventan con una charla con el paciente.

Cada vez es mas frecuente detectar errores en el uso de medicamentos en personas que siempre lo habían hecho correctamente y en estos casos, además de hablar con ellos intentamos contactar con algún familiar. Cuando esto no es posible tenemos una vía de comunicación con los médicos de atención primaria y servicios sociales.

Las farmacias comunitarias llevamos también 10 años colaborando con los Servicios sociales de los Ayuntamientos y preparando pastilleros para las personas que ellos nos derivan.

En la actualidad, existen herramientas para mejorar el uso del medicamento en las personas mayores y existen vías de comunicación entre profesionales de la salud y servicios sociales para detectar pacientes que requieren de estas ayudas, pero hay que seguir trabajando por este camino para poder detectar de manera temprana los problemas y ponerles solución.

A: Arrazola

Farmaceútica. Miembro del Patronato de Aubixa