Esta semana hemos presentado, la Fundación Aubixa y el Departamento de Bienestar Social, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, la «Guía de Derechos: decisiones que puedes tomar para las situaciones de dependencia y discapacidad», una iniciativa que nace con una voluntad preventiva y pedagógica: ayudar a la ciudadanía a decidir mientras está bien, con tiempo, con información suficiente y con tranquilidad. La guía está disponible en la web de la Fundación Aubixa (www.aubixaf.org) y en la del propio Departamento.
La Fundación Aubixa tiene entre sus principales objetivos contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas con alzheimer y otras demencias, centrando su labor en un abordaje integral del envejecimiento. En uno de nuestros encuentros «Elkarrizketak-Talks», dedicado a las demencias menos conocidas, familiares de personas afectadas compartieron una preocupación que iba más allá del impacto emocional del diagnóstico: la incertidumbre legal. Muchas familias se sientes desorientadas a la hora de gestionar la nueva situación de discapacidad o dependencia. ¿Quién puede tomar decisiones? ¿Cómo se administran los bienes? ?Qué ocurre con las decisiones médicas? DE esta inquietud surge la guía. No es una publicación más, sino una herramienta pensada para abordar un aspecto tan esencial como, a menudo, olvidado: afrontar situaciones de discapacidad y anticiparse a escenarios de dependencia.
Elaborada por el patronato de la Fundación, ha contado con la colaboración de profesionales sanitarios, trabajo social y familiares. En ella se explica de forma clara y sencilla qué instrumentos existen para organizar cuestiones personales, económicas y sanitarias en caso de no poder expresar tu voluntad. Un deterioro cognitivo, una enfermedad o un accidente pueden situarte en ese escenario. La pregunta es sencilla: ¿prefieres decidir mientras puedes hacerlo de forma consciente y libre o dejar que otras personas lo hagan por ti más adelante?
La guía aborda dos documentos especialmente relevantes: por un lado, el relativo a cuestiones personales y patrimoniales (el poder preventivo) y, por otro, el centrado en las decisiones médicas al final de la vida (las voluntades anticipadas o testamento vital).
Este último, más conocido por la ciudadanía, permite expresar cómo quieres que se gestione tu enfermedad en situaciones complejas, facilitando la toma de decisiones tanto al personal sanitario como a tu entorno cercano. El poder preventivo, en cambio, sigue siendo bastante desconocido, a pesar de lo útil que puede resultar. Es similar a un poder notarial habitual, pero con una diferencia importante: continúa siendo válido incluso si la persona pierde su capacidad de decisión. Permite elegir de antemano a una o varias personas de confianza para que se encarguen de tus asuntos cuando no puedas hacerlo, desde gestiones bancarias hasta la administración de bienes, siempre respetando tus indicaciones.
Mientras todo transcurre con normalidad, nada cambia: sigues tomando tus decisiones y llevándolas a cabo. Pero, si llega el momento en que no puedes hacerlo, evitas a tus seres queridos un proceso judicial largo, complejo y emocionalmente exigente. Sin este documento, la familia debe recurrir a la vía judicial para solicitar que el juzgado decida las medidas de apoyo a prestar a la persona encargada de su prestación, con la incertidumbre y la demora que ello conlleva. Además, las decisiones podrían adoptarse sin conocer tus valores y preferencias.
La guía también incluye recomendaciones para familiares y personas cuidadoras, con el objetivo de fomentar conversaciones a tiempo, respetar la autonomía personal y actuar siempre conforme a la voluntad y el bienestar de cada persona. Invita, en definitiva, a reflexionar y decidir mientras estás en condiciones de hacerlo. Hablar con quienes te rodean, compartir tus preferencias y dejarlas por escrito u otorgando un poder preventivo no solo garantiza el respeto a tu voluntad, sino que alivia la carga emocional de quienes te acompañarán y facilita la gestión de los cuidados que precises. Pensar en estas situaciones no es sencillo, pero ignorarlas no las hace desaparecer. Planificar no es un acto de pesimismo, sino de responsabilidad: una forma de cuidarte y de cuidar a quienes quieres. Anticiparse es fundamental para garantizar que tus decisiones, valores y bienestar queden protegidos antes de que una posible demencia, una enfermedad o el final de la vida te impidan expresarlos. Del mismo modo, una situación de dependencia o discapacidad puede limitar la autonomía en la toma de decisiones y en la vida cotidiana, haciendo necesario contar con personas de apoyo que faciliten ese proceso.
Nunca es demasiado pronto para decidir. Pero, en algunos casos, puede ser demasiado tarde.
Fuente: Diario Vasco.